Un pueblo analfabeto es víctima de políticos charlatanes

Un pueblo analfabeto es víctima de políticos charlatanes


Por Boris Zelaya Rubí

“El analfabetismo se concentra donde campea la pobreza: “países en desarrollo”, zonas rurales y urbano-marginales, tugurios, minorías étnicas, grupos marginados y miserables”.

El ciudadano que no sabe leer ni escribir se nutre de los consejos de sus padres, cuando hay un hogar constituido, cuya enseñanza se limita a trabajar desde niño para poder subsistir y a escuchar los relatos de nuestro folklor alrededor de una fogata.

Los orientadores de los pobres, son las emisoras radiales a través de jóvenes entusiastas que sin ninguna preparación académica y mal pagados, son presas fáciles de los patrocinadores, seudolíderes que desean formarse una imagen política, con las mentiras pagadas, para que las repitan los locutores todos los días.

En ocasiones acompañamos a algunos aspirantes a la Presidencia de la República, quienes como la mayoría ofrecían el cielo y la tierra, en busca del voto inocente e ingenuo de los esclavos de la ignorancia, que les han sido tan incondicionales a los llamados depredadores políticos. Los pueblerinos analfabetos escuchaban anonadados, aunque no comprendieran algunas palabras, y más de alguna vez exclamaban ¡qué bonito habla! Cuando le tocaba el turno a los líderes locales comenzaban a abandonar la plaza, esos, carecían del arte de prometer con poses y gesticulaciones dignas de un premio Óscar a la mejor actuación, de los oradores que lo antecedieron.

Ahora se les presenta una gran oportunidad a los jóvenes estudiantes, de ayudar a los que por pobreza, no pudieron asistir a la escuela o debieron abandonarla al poco tiempo porque ellos, tuvieron que trabajar desde niños, por carecer de las condiciones mínimas necesarias para estudiar, por esas y otras circunstancias no aprendieron a leer y escribir.

Los otrora defensores de los pobres, aprovechan como siempre la oportunidad de hacer molotes con los “tirapiedras y mancha paredes” para llevar agua a su molino y desprestigiar al gobierno. Siempre han hecho política con el hambre y la ignorancia del pueblo, así que alfabetizar a los más pobres va en contra de sus intereses, un pueblo que sepa leer no será víctima de los políticos charlatanes ¡“ñangaritas” de cafetín!

A los estudiantes próximos a graduarse de educación secundaria, se les exige como requisito para obtener su título, alfabetizar a dos ciudadanos, pero responden con mil excusas, desde que los adultos ignorantes les hacen proposiciones deshonestas, hasta que les piden los gastos por el tiempo perdido. El aprendizaje no es a la fuerza, es de reclutar los que desean aprender y los alumnos estarán devolviendo con esa acción, algo a la sociedad que con sus impuestos les paga su enseñanza gratuita y a los de las escuelas privadas un trabajo en pro de la paz, tal como dice el periodista don Jonathan Roussel: “Graduarse después de enseñarle a leer y escribir a dos adultos será algo así como culminar con honores la educación secundaria”.

Al plantear los obstáculos con el diálogo se puede llegar a un acuerdo para que le den cumplimiento a la obligación impuesta para su graduación ¡un servicio social! El que desea aprender, llegará por su propia voluntad, sin excusas, los jóvenes que están a punto de graduarse y pronto podrán ejercer el sufragio están siendo manipulados por los que aprovechan su juventud en formación, para moldearles el espíritu “revolucionario” aunque les trastornen los valores cívicos.

No podemos hacer a un lado las causas del analfabetismo y la principal es la pobreza, el gobierno con su plan del “Bono solidario” para que los niños puedan ir a la escuela y la creación de miles de empleos, permitirá ir poniéndole fin a ese obstáculo para que algún día nuestros compatriotas vivan dignamente. Gran parte del problema se podría solventar en cuatro años, si el requisito para poder ejercer el sufragio fuera saber leer y escribir, los políticos y aprendices de revolucionarios se ocuparían de alfabetizar a sus seguidores y en poco tiempo estaríamos en primer lugar de Centroamérica, como un país sin analfabetos.

Con el control de las contribuciones a los partidos políticos no habría dinero de los gobiernos totalitarios o del crimen organizado, para pagar a los activistas (“maistros improvisados”) porque sin remuneración no habrá quién se parta el pecho por los iletrados.
De rodillas solo para orar a Dios.

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