Financiamiento de proyectos por concesión

Financiamiento de proyectos por concesión


GUSTAVO LEÓN-GÓMEZ

El esquema de financiamiento de proyectos, por medio del concesionamiento que hace el Estado de bienes y/o derechos que le corresponden, es una de las modalidades más comunes que los países alrededor del mundo utilizan para poder llevar a cabo proyectos de infraestructura que requieren de cuantiosos fondos que muchas veces los Estados no tienen.

La mecánica consiste en crear un esquema de negocio que involucra la firma de múltiples contratos, entre otros, el de concesión de un bien del Estado y los derechos económicos que emanan del mismo, con la finalidad de que produzca los flujos financieros necesarios para sostener el proyecto.

La clave del éxito en financiamiento de proyectos es el manejo de riesgos, de tal forma que el inversionista, al analizar el prospecto de negocio, pueda hacer proyecciones de flujos financieros que le permitan asumir los distintos riesgos que el proyecto implica y que, a largo plazo, generen la certeza necesaria para garantizar el pago de las deudas y las utilidades esperadas.

El control, aseguramiento y/o eliminación de los riesgos propios del proyecto es fundamental. Entre otras cosas se busca, con las cláusulas contractuales incluidas, con los diseños adecuados y con los cálculos de flujos anticipados, tener una certeza casi exacta de los flujos proyectados.

Los riesgos más relevantes a saber son:

Riesgo político o soberano: Este riesgo lo origina la situación de estabilidad política del país en el cual se ejecutará el proyecto. Se mide mediante las calificaciones que a este efecto realizan las empresas medidoras de riesgo y que analizan esta situación considerando la estabilidad política y la fortaleza de sus instituciones. Se pueden adquirir seguros para este propósito, pero, entre mas alto el riesgo, más alta la prima, lo que encarece el contrato. Honduras es un país de alto riesgo político para la inversión.

Riesgo legal: Este riesgo se mide mediante el análisis de la seguridad jurídica prevaleciente en el país. La claridad de las normas legales permite anticipar a los inversionistas las condiciones que deberán incluir en sus contratos y la posibilidad de que las leyes no sean reformadas, violando con esto las condiciones que el Estado inicialmente planteó como “reglas del juego”. Entre más se reforman leyes y menos independencia existe del Poder Judicial, el riesgo legal se eleva. Por eso es imprescindible para los inversionistas someterse a cláusulas de arbitraje ante instituciones internacionales prestigiosas que, en caso de disputa, resolverán el conflicto sin ningún tipo de inclinación en favor del Estado.

Riesgo financiero: La posibilidad de que los flujos proyectados dejen de generarse por causa de un cambio en las condiciones del mercado o en los costos del negocio. Este riesgo se controla o elimina mediante compromisos que el concedente Estado asume de no crear competencia al negocio del concesionario o situaciones que indirectamente afecten el flujo de fondos previsto y emitiendo garantías soberanas que aseguran el pago de los flujos por parte del Estado, si este incumple.

Riesgo fiscal: El Estado debe crear las condiciones necesarias para que los inversionistas, que tienen una inmensa cartera de inversiones para analizar, decidan que Honduras tiene el proyecto más atractivo desde la perspectiva tributaria. Las cláusulas de estabilidad fiscal son típicas en estos contratos y deben ser respetadas para que el equilibrio financiero del proyecto no sea distorsionado.

Como vemos, analizar estas opciones de financiamiento no es tarea fácil. Por supuesto que existen expertos en otros países que pueden apoyar una excelente negociación con el concesionario para lograr las mejores condiciones posibles, sin olvidarnos que vivimos en un país que ofrece muchas desventajas al inversionista y es por esta razón que frecuentemente se declaran desiertas estas iniciativas por falta de proponentes interesados.

Debemos ser realistas y poner estos análisis en manos de quienes saben. La politización de estas discusiones o, peor aún, el manejo visceral de estos temas por quienes no los entienden y conocen, pueden convertirse en el mayor enemigo del crecimiento del país y el resultado indefectible será la ausencia de proyectos y financiamientos que tanto necesitamos para desarrollar Honduras.

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