Sobre la reelección

Sobre la reelección


Por: Benjamín Santos
Es el tema de la semana y hay que abordarlo, aunque no estemos a favor ni en contra, sino todo lo contrario como dijo aquel. ¿Es un problema o una solución? Pues lo mejor es que quien sabe como dijo el otro. La verdad es que el tema está en el ambiente y estará hasta que concluya el proceso electoral. Ya la población está dividida, porque no se trata de una discusión en abstracto, sino que están en juego intereses concretos de personas y grupos. Nos aproximaremos al tema de la manera más objetiva posible. Hay argumentos a favor y en contra:

A favor:

1- Cuatro años es un período muy corto para que un presidente pueda terminar sus proyectos.

2- Así como se reeligen los diputados y los alcaldes, debería ocurrir lo mismo con el presidente y los designados.

3- En los sistemas europeos un líder puede gobernar hasta 15 o más años como ha ocurrido en Gran Bretaña, España y Alemania.

4- Es difícil encontrar buenos líderes para desaprovechar su talento y su experiencia.

5- Un solo Dios, una sola iglesia y un solo gobernante como era el lema de las monarquías absolutas.

En contra:

1- La reelección va en contra del sistema democrático que establece la alternabilidad en el poder.

2- Hay gobernantes que apenas se les soporta para que puedan terminar los cuatro años como para que se propongan continuar un período más.

3- Si la reelección es continua seguro que en nuestros países el gobernante utilizará los recursos y las obras del Estado para promover su reelección.

4- La reelección cierra la posibilidad de promover nuevos liderazgos y al final el reelecto se vuelve insustituible.

5- La reelección promueve o tolera la corrupción a cambio del apoyo del grupo en el poder al proyecto reeleccionista.

Yo no estaré ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario, porque tengo amigos en ambos bandos. Sin embargo haré algunas acotaciones a los alcances de cada afirmación. Empecemos por los argumentos a favor: El Estado es permanente y los gobiernos son transitorios de manera que no hay ningún problema para que las obras que empiece un gobierno las continúen y terminen los demás. No es lo mismo reelegir un alcalde que tiene funciones administrativas en una comunidad o un diputado cuyo desempeño puede pasar inadvertido en un conglomerado de 128 que reelegir al presidente que asume en forma personal la conducción del Estado con todo lo que eso significa. En los sistemas parlamentarios las funciones de jefe de Estado y jefe de gobierno son ejercidas por personas diferentes como ocurre con la reina y el primer ministro en Inglaterra de manera que el primer ministro será tal mientras su partido gane la mayoría parlamentaria y él o ella siga siendo el líder del partido. Imposible la comparación con los sistemas presidencialistas.

En cuanto a los argumentos en contra: hay sistemas democráticos que permiten la reelección por una sola vez en forma continua o alterna sin que la democracia se vea afectada, si el pueblo apenas soporta al gobernante durante el período para el cual fue electo que no lo reelija, salvo el caso de que se imponga por la fuerza o se trate de continuismo a secas. El tercer argumento sí es toral: en nuestros países por la debilidad de las instituciones y la falta de control social es difícil evitar que el gobernante que se quiera reelegir haga pasar como producto de su generosidad lo que se construye y se hace con fondos del Estado de manera que al Estado no se le menciona nunca en la publicidad gubernamental. Todo lo dicho nada tiene que ver con lo que pasa en Honduras y si ocurre algo, es pura coincidencia.

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