Estupideces en Cuculmeca

Estupideces en Cuculmeca


Por: Juan Ramón Martínez
Nunca antes se habían cometido tantos errores en un solo lugar, como en Cuculmeca, El Corpus, Choluteca. Se ha juntado la inexperiencia de los funcionarios, las urgencias de empleo para las nuevas generaciones, las prácticas culturales mineras tradicionales, la falta de fuerza capitalista para la inversión y la obligación de entender que la minería, tanto a cielo abierto o socavón, deben seguir procesos tecnológicos, en donde se impone la seguridad de las personas. Por eso ha habido tantos muertos y habrá otros más, si siguen haciendo las mismas estupideces, hablando para los medios y pasando por alto la dignidad y la seguridad de las personas. En tanto no entiendan que hay que usar capital fresco, pasar de lo artesanal a lo industrial, con nuevas tecnologías eficientes. Porque los jóvenes no cejarán en su intento de sacarle al cerro migajas para malvivir. Porque al fin y al cabo, morir de hambre o aterrados, es lo mismo.

Esa zona fue trabajada por los españoles, los criollos y los inmigrantes ingleses, entre ellos los Williams. Usaron las técnicas del socavón. Avanzaban en el túnel; pero lo ajustaban, fortaleciendo y asegurando la estructura. Para ello aprovecharon los conocimientos que trajeron de Europa y la mano de obra barata que producía la población indígena. Pero una vez que las vetas fueron más mezquinas, la extracción se volvió poco rentable. Y abandonaron la actividad. Ahora es el hambre, la necesidad la que impulsa a la población joven más pobre, a hacer socavones sin seguridad alguna, confiando en la estabilidad de una zona geológicamente frágil. Entonces, para aprovechar esos recursos, crear empleo y darle curso a una tradición cultural minera de la zona, hace falta la respuesta capitalista, para que lo artesanal con que se practica, sea sustituido por la acción industrial, para lo cual, se necesita capital suficiente, además de tecnología y nuevos métodos de articulación con los mercados. Sin duda, el capital se puede conseguir creando una sociedad anónima o una sociedad mixta entre capital privado y capital público. COALIANZA no solo es para las fotografías. También es útil -si la queremos justificar- para resolver problemas de empleo local, movilizando capital que existe en el país, con olor de manos muertas; pero que excluyendo a los corruptos que aprovechan casi todo, los hondureños podemos suscribir acciones de cien lempiras cada una. Y después, buscar capital complementario en el exterior, por medio de la banca nacional.

Por supuesto, hay que dejar de engañar a la gente. No es suficiente darle el pésame o derramar una lágrima hipócrita en los hombros de las madres que pierden sus hijos o las mujeres, a sus maridos. Los funcionarios, deben estudiar la historia de esa zona, aprender cómo trabajaban los españoles, descubrir por qué decayó la actividad y desde allí imaginar alternativas que todos los problemas tienen. Por supuesto hace falta rigor, imaginación y estudio. Llegar a sacar cadáveres de jóvenes pobres no es suficiente. Eso es, simplemente, hacer pornografía de la pobreza que nos ofende y avergüenza a todos.

Pero claro, hay que renunciar a los resabios y a las malas costumbres del pasado. Hay que reunir a los banqueros con los empresarios que explotan las necesidades de los más pobres, para descubrir si estos últimos forman parte de la solución o simplemente, son eslabones de la cadena de explotación de los más débiles de Honduras. Hay que buscar asesoría internacional y encontrar documentación, que de repente hay en el Archivo Nacional, para identificar la información que se necesita. Pero, desde luego, hay que renunciar a la creencia que podemos seguir enterrando a los más pobres, porque como son tantos; y es fácil aprovecharlos para ganar elecciones; o para dominar a la población. Hay que rectificar, reconociendo que, lo que se ha hecho hasta ahora, es una soberana estupidez, tanto de los funcionarios públicos capitalinos, como por los explotadores de los mineros artesanales que, desesperados se juegan la vida, horadando un cerro inestable que desde el principio les anuncia una muerte segura. Que no oyen.

El ministro de Desarrollo, debe crear un grupo de crisis, para que estudie el asunto y proponga soluciones. Estas que señalo, son elementales y buscan llamar la atención para que dejen de cometer estupideces, como hasta ahora.

Comentarios

Entradas populares