Jeannette Kawas: parque, ambientalista

Jeannette Kawas: parque, ambientalista


 
Excelente reportaje de investigación de este diario que pone al descubierto el statu quo del Parque Nacional Jeannette Kawas, cuya exótica flora y fauna está siendo gravemente dañada, no solamente por los incendios que han destruido centenares de hectáreas en la zona de núcleo y amortiguamiento de esta reserva natural, sino también por los cultivadores de palma de aceite que están haciendo de este humedal —uno de los más importantes del planeta— una extensa finca para la siembra de este peculiar cultivo que produce unos 242 millones de dólares al año en ganancia bruta, que podría ser el motivo para cometer este brutal atentado a la naturaleza y para poner una venda a las autoridades para no ver ni oír nada, quedando estos hechos en la más completa impunidad.

Es decir, que los incendiarios del parque son los mismos productores de dicho cultivo y además los mismos que asesinaron por encargo a la ambientalista Jeannette Kawas por la férrea lucha de esta en la protección de esta extensa zona, particularmente de Punta Sal, que desde hace tiempo ha sido depredada por particulares, causando severos daños a la ecología del lugar y a la diversidad de su flora y fauna, unas 449 especies de plantas únicas en el mundo y decenas de especies de animales exóticos. Además de los manglares destruidos, lagunas costeras, pantanos, costas rocosas y la selva del lugar severamente dañados.

La desidia de las autoridades en la investigación del crimen contra la señora Kawas produjo la condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado hondureño por considerar este Tribunal, la violación de sus derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal y el derecho a la libertad de asociación, ya que ella al momento de su asesinato era la presidenta de la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat, (Prolansate), una organización sin fines de lucro que ha sido creada con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pobladores de las cuencas de la bahía de Tela y para proteger el medioambiente de la zona, actividad, que como a muchos, le costó su vida.

La destrucción de los manglares, concluye el reportaje de La Prensa, es para los depredadores que lo causan una oportunidad de hacer un rentable negocio con el cultivo de la palma productora de aceite, pero para los habitantes de la zona representa una colosal amenaza y un crimen irreverente contra la naturaleza que está siendo inmisericorde e impunemente destruida.

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