Los cangrejos hondureños
Los cangrejos hondureños
Por: Francisco Morales h.
En una reunión, escuché, contado a manera de chiste, sobre un cangrejero, que tenía dos baldes, uno con tapadera y otro sin ella, en ambos guardaba los cangrejos que sacaba del agua, un tipo que pasaba por ahí, le preguntó por qué un balde tenía tapadera y el otro no; el cangrejero respondió que en el balde con tapadera guardaba a los cangrejos gringos y en el que no la tenía, a los cangrejos hondureños.
El tipo intrigado le preguntó, ¿por qué sí tapa a los cangrejos gringos? y ¿por qué no a los cangrejos hondureños, no tiene miedo de que se le escapen?, el cangrejero respondió que a los cangrejos gringos les ponía tapadera porque unos a otros se apoyaban entre sí y hacían una especie de escalera para escaparse del balde, mientras que los cangrejos hondureños, al que estaba por escaparse, lo devolvían entre todos al balde.
Muchos de los asistentes rieron pero a mí no me hizo gracia, siempre he pensado que los hondureños no somos así, pero, al correr de los años y a través de experiencias de vida, el pensar que los hondureños somos diferentes ha pasado de ser una creencia a convertirse en una esperanza.
Hace ya algún tiempo sintonicé por casualidad un programa de radio mientras manejaba y en él estaban entrevistando a alguien que desde el Congreso había decidido lanzar un campaña a favor de un ambiente libre del humo contaminante del cigarrillo y legalmente prohibir fumar en lugares públicos. Esta iniciativa me pareció muy valiente y sin precedentes, pues afectaría los intereses económicos de poderosas empresas transnacionales.
Por esos días y antes de sintonizar dicho programa radial, tuve la oportunidad de asistir a una rueda de negocios en el extranjero, donde un ejecutivo de una compañía tabacalera, expresó que con las leyes cada vez más duras en Estados Unidos y Europa veía como un gran mercado potencial a Latinoamérica donde no existían restricciones y la población comienza a fumar desde muy joven.
El tabaco afecta no solo a quien lo fuma sino a los que están a su alrededor, y al escuchar el programa de radio, luego de venir de esa rueda de negocios, donde se nos mencionaba como países sin restricciones en el consumo del cigarrillo, me alegró y enorgulleció conocer la posición de vanguardia de un político en beneficio de los hondureños sin distingos de ningún tipo.
Gobernar y legislar a favor de los intereses de todos los hondureños y no de un sector político y económico en especial, es lo que se espera de un buen gobierno y de un buen gobernante, pero ¿cuál es el papel de la oposición?
La oposición está compuesta, por definición, por los partidos políticos que no ganaron las elecciones generales, pero ¿oposición a qué? a todo lo que el partido ganador proponga o haga, ¿es esa la respuesta? tristemente parece que sí.
En otros países más avanzados en su democracia, la oposición está en contra de las decisiones que consideran van en detrimento de los intereses no solo de su partido sino del pueblo, pero apoya las decisiones acertadas que el gobierno toma en beneficio de la mayoría, posición que los fortalece políticamente ante sus electores y ante los posibles futuros votantes.
En Honduras y en repetidas ocasiones, la oposición se comporta de manera similar al cangrejo hondureño, no ven ni mucho menos apoyan el buen trabajo y los logros de otros hondureños, por ejemplo: la transparencia y la disminución en el precio de adquisición en la compra de medicamentos, el esfuerzo porque se paguen los impuestos especialmente por aquellos que tradicionalmente no los han pagado o han pagado menos de lo que deberían porque a la mayoría se nos deducen del salario, la lucha contra la delincuencia y la corrupción que ha sido permanente, programas de vivienda, programas de ejercicio físico para frenar la obesidad y los problemas que de ella se derivan, como diabetes y presión arterial, programa de prevención al embarazo adolescente, el esfuerzo por hacer de Honduras un país que atraiga la inversión extranjera y el turismo construyendo pistas de aterrizaje en diferentes destinos turísticos; en estos temas y otros más, se necesita la participación de todos los hondureños independientemente del color
político, pero en vez de ayudar y aportar a estos esfuerzos, la oposición los critica, desvaloriza y minimiza.
En las noticias vemos cómo los partidos de oposición, en vez de estar dispuestos a ayudar a Honduras, están inmersos en luchas internas de poder y acusaciones de conducta impropia entre unos y otros, lo que nos hace pensar: ¿Qué pasaría si fueran gobierno?, ¿harían lo mismo?, ¿descuidarían los intereses de la nación y de sus compatriotas en la búsqueda de su propio beneficio?
En los programas de debate televisivos, es manifiesta la pobreza de ideas y planteamientos políticos, económicos y sociales de los que se autodenominan oposición, ataques virulentos sin ningún sustento, propuestas sin fundamento y un remarcado desdén al trabajo del gobierno.
Escuchamos frases tan trilladas como: “Somos la mejor alternativa”, “nos estamos reorganizando para llegar al poder”, “nosotros no somos corruptos pero los demás sí”; por mencionar algunas, pero nada que nos lleve a pensar que son la opción viable para continuar el buen trabajo y llevar a Honduras a ser una nación próspera.
Hagamos todos un examen de conciencia y evitemos comportarnos como los cangrejos hondureños del chiste.
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