Honduras alista Lps 150 millones para la nueva camada del Parlacen
Honduras alista Lps 150 millones para la nueva camada del Parlacen
Las voces disonantes cuestionando la existencia del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) recorre permanentemente toda Centroamérica, desde Guatemala hasta Panamá, pasando por Honduras, El Salvador y Nicaragua, con propuestas inclusive de cierre, por el alto costo y pocos beneficios que para la población tiene ese sistema, según fuentes consultadas.
Las opiniones varían en cada país, algunas ponderando la labor del organismo integracionista y otros sencillamente tildándolo de “Elefante Blanco” y en el peor de los casos un refugio para los políticos desgastados que solo buscan inmunidad y goce de privilegios diplomáticos y económicos.
“Podemos observar que existe un tráfico más fluido en el área. Ahora para viajar por Centroamérica ya no es necesario presentar un pasaporte, con excepción de Costa Rica, ya que solo muestras tu cédula de identidad y puedes viajar a otro país”, comentó el diputado nicaragüense Eddie Gómez.
“También se han quitado algunas trabas aduaneras que afectaban a los conductores. Las cosas van caminando, pero no al paso que nosotros quisiéramos, desgraciadamente hay muchos intereses de por medio que se vuelven obstáculos en ese sentido”, agregó.
“El problema es que aún no se ha programado en la agenda de las reuniones de los presidentes de Centroamérica la ratificación del Tratado Constitutivo, por eso es que por el momento solo podemos “recomendar”, pero ya deberíamos estar legislando, porque el Tratado Constitutivo dice que a la incorporación de un quinto país –en este caso Panamá– ya se puede legislar, pero los presidentes no han ratificado el Tratado”, dijo el diputado nicaragüense.
Por su parte, la diputada sandinista Alba Palacios Benavídez recordó que la Corte Centroamericana de Justicia falló ordenando a los países signatarios aceptar como vinculantes las legislaciones del PARLACEN pero los gobiernos no lo acatan. “Esa etapa ha quedado pendiente”, recalcó.
Tanto Palacios como Gómez consideran que no hay otra salida que el de la integración. “Ahora la cooperación o la ayuda no es individual, es mancomunada. Si vos presentás un programa de ayuda de las comunidades del Golfo de Fonseca, por ejemplo, donde se vinculan dos o tres países, es más fácil conseguir la ayuda, pero además estás beneficiando a esas comunidades”.
El PARLACEN surgió con el tratado de Esquipulas II firmado por Guatemala, Honduras y El Salvador en 1986, pero entró en funcionamiento en 1991. Posteriormente se incorporó Nicaragua, Panamá y la República Dominicana. Belice y Costa Rica siguen pendiente de integrarse en tanto que México, Taiwán y Marruecos son socios observadores.
Cada diputado recibe 1,200 de salarios, 2,800 entre sesiones y viáticos, haciendo un total de 4,000 dólares.
COSTO/BENEFICIO
En El Salvador, en cambio, la mayor crítica se centra en los salarios luego que los diputados decidieron incrementarse los gastos de representación en $1,000 a partir de enero del 2013, según lo aceptaron los mismos legisladores.
Tomando como base ese incremento recetado, sus ingresos alcanzan los 5,000 dólares mensuales. Como sueldo base cada uno de los 20 diputados gana 1,200 dólares. Hasta enero del 2013 recibían 2,800 dólares en gastos de representación, si se le suman los 1,000 dólares que se aumentaron en enero, cada diputado recibe 5,000 dólares mensuales.
La diputada guatemalteca y expresidenta del PARLACEN, Laura Rodríguez, explicó en su momento que la decisión fue tomada por todo el pleno del organismo y, según ella, los $1,000 no deben verse como un aumento salarial.
“Ese fue un bono único, no fue un incremento al sueldo, no hubo un aumento. El salario sigue siendo el mismo para todos los diputados y entiendo que es el mismo salario que se ha tenido durante los mismos 20 años”, precisó.
Algo similar pasa en Honduras ya que cada congresista devenga 3,800 dólares, según detalló el diputado liberal Jorge Abudoj Frixione, para quien estos emolumentos se quedan cortos frente al costo de vida.
Agregó que en su momento propusieron un incremento aproximado de 200 mil dólares anuales entre los 20 diputados, pero el Congreso todavía no les ha dado el visto bueno. Esto significaría un incremento de casi mil dólares mensuales para cada uno de ellos.
Por ahora siguen devengando 4,000 dólares en total, entre salario (1,200), viáticos para tres sesiones en Guatemala (1,200), cinco sesiones locales (1,000) y 600 dólares adicionales por sesiones de comisión. Si se multiplica los 4,000 dólares por los 14 salarios que se pagan en Honduras, cada diputado reciben anualmente 56 mil dólares, esto es, 1.2 millones de lempiras por cada congresista.
Abudoj insistió que ese salario casi ni les ajusta para pagar los boletos aéreos, pago de hoteles y alimentación al tiempo que retó a cualquiera que viaje a Guatemala con el mismo dinero a ver cómo le va. Otros congresistas calcularon que al final de todos estos gastos les quedan unos dos mil dólares libres.
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