La puerta falsa del suicidio

La puerta falsa del suicidio


Por Antonio Flores Arriaza
ideasafa@cablecolor.hn

Los suicidios es la reversión de la agresividad hacia nosotros mismos. Como si la agresividad que nos rodea no fuese suficiente, también la gente considera que el suicidio es una forma de salir de tanto problema que les inunda. Qué terrible es la situación en la que estamos viviendo. Tenemos que tomar cabal conciencia de ello. Si bien, ya Freud había dicho que nacemos con un instinto de muerte (thanatos) que es tan importante como el instinto de vida (libido) y que necesitamos revertirlo para liberarnos de la búsqueda de la muerte.

La violencia que nos rodea está asesinando a muchas personas. Algunas de estas personas son el soporte económico de las familias. Cuando ellos mueren, intempestivamente la familia se impacta ante la realidad de que su situación de vida se vino abajo. De por sí, es normal que la pérdida de un ser querido nos provoque una depresión reactiva hasta por seis meses durante los cuales sufrimos su pérdida hasta que nuestro sistema empieza a reaccionar como sobrevivencia, sin embargo, si esa persona fallecida es el soporte económico la afectación que sufrimos se verá agravada. Algunos considerarán que su futuro se terminó, que no podrán afrontar la vida por sí mismos, especialmente si se trata de adolescentes.

Las ideas suicidas también pueden suceder en una sociedad congestionada, en una ciudad sobrepoblada en donde la fricción social agobia a algunos que son muy susceptibles a verse afectados por un congestionamiento que les agobia.

En otros casos, el suicidio puede ser considerado por alguien que ha tenido en su familia antecedentes suicidas. Estas son personas en riesgo. El aprendizaje social les puede llevar a repetir dicho proceder ante una crisis. La familia es la principal fuente de aprendizajes afectivos.

Los fracasos escolares puede ser una causa para determinar, en jóvenes frágiles o muy exigidos por su familia, la determinación de suicidarse porque ven truncadas sus posibilidades de futuro o son muy sensibles al desprecio familiar que suele ser la consecuencia de su fracaso. Esta es una causa importante de la alta frecuencia de suicidio en jóvenes que sucede en Japón.

La desesperación por el consumo de drogas también puede sumar en la etiología de este problema. La drogadicción puede generar tanta depresión que los involucrados pueden llegar a acciones suicidas sin cabal conciencia de lo que hacen. El estado de intoxicación puede inducirlos en forma automática y, a otros, porque la desesperación de la dependencia no satisfecha llevarlos a terminar con su vida, percibida como la única salida ante la horrible dependencia.

La falta de trabajo y el reiterado fracaso en lograr una contratación laboral o el fracaso en las iniciativas de los emprendedores que se inundan de deudas, también puede llenarlos de desesperación y considerar el suicidio como salida.

El aumento de edad de la población también es un factor que puede conducir al suicidio. Las personas que se perciben abandonadas, sin valor, postergadas por las limitaciones físicas y sensoriales que pueden ser concordantes con la edad y, el descuido, abandono o carencia de familiares, pueden provocarles un fuerte sentimiento de minusvalía que les incite a encontrar en el suicidio una salida a un estado indeseable y permanentemente humillante. La atención a las personas mayores es un área muy descuidada por nuestras autoridades en los servicios de salud y asistencia social. Ni los centros educativos piensan en este sector de la población que crece cada vez más.

Ciertamente, muchos casos de intentos de suicidio solamente llevan el objetivo de provocar, desesperadamente, la atención de aquellos que son tan importantes para el suicida pero que, no le prestan la atención de demanda o necesita y lo tratan con ingrata indiferencia. En algunos casos, estas personas no calculan bien el paso y terminan por concretar el suicidio sin realmente quererlo. Pero, otras personas, son verdaderamente suicidas.
El acercamiento familiar y social es un importante recurso para prevenir los pensamientos suicidas. La valoración y aceptación de los miembros de la familia es determinante de personalidades fuertes que no considerarán el suicidio como salida a sus crisis.

Los servicios de salud ofrecen pocas opciones para la gente que presenta ideas suicidas. Los servicios de salud mental son totalmente insuficientes en los programas estatales de salud. Los centros educativos no ofrecen buenos servicios para sus estudiantes y, el estigma medieval que se suma a aquellos que sufren de ideación suicida, contribuye a su apartamiento en la búsqueda de apoyo antes de concretar un intento suicida.

La ayuda espiritual parece ser uno de los recursos accesibles que tienen las personas con ideas suicidas. Sería bueno que la Secretaría de Salud se apoyara en las diferentes iglesias y el Colegio de Psicólogos para diseñar una estrategia de atención preventiva temprana ante este problema que lo estamos viendo crecer y afectarnos cada vez más invasivamente.

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