Peligroso vacío político

Peligroso vacío político


Por Juan Ramón Martínez

Por supuesto que el país –como si no fuera nuestro y solo nuestro– está cambiando. El problema es que no lo hace en la dirección correcta. Ni en la globalidad debida. Por ejemplo, la lucha contra la corrupción, la subordinación de las autoridades a la justicia de los Estados Unidos, la contradictoria debilidad del gobierno, mientras aumenta su geofagia insaciable, amenazando los bolsillos de todos, tiene unos efectos tremendos en la mente del hondureño y efectos devastadores en el ambiente político, que cada día que pasa, se mengua más y se vacía más. El último acontecimiento, la solicitud de extradición de Callejas –que se volverá inevitable tema de discusión que pondrá a prueba, otra vez, la fragilidad de la Corte Suprema de Justicia– aunado a la fuga de Flores Lanza, (LIBRE); Benjamín Bográn, (PL); el encausamiento de los Rosenthal, (uno liberal y otro nacionalista); y toda la saga de involucrados en el asunto del Seguro Social, provoca un inevitable vacío político. Caracterizado por el desconcierto, la aplicación de una doble moral en donde hay corruptos buenos y corruptos malos, la creciente desconfianza de todo, la ausencia de un dinámico crecimiento económico, el incremento de la pobreza y la miseria, la destrucción metódica de la clase media, la falta de un liderazgo político sustitutivo y el impulso de una moralización positiva. Lo que predice enormes daños para el futuro del país y anticipa, en nuestro presente, la prolongación y la profundización de la crisis.

El Partido Nacional y el Partido Liberal están tocados por los actos de corrupción internos y externos. LIBRE es víctima en su dependencia de lo que ocurre en Venezuela que, tiene para su consolidación interna, efectos devastadores. En el partido de gobierno, empiezan a visualizarse fisuras y temblores de difícil pronóstico. En tanto en el Partido Liberal, la falta de liderazgo y la debilidad natural de Mauricio Villeda, comprometen seriamente al partido democrático llamado al recambio, una vez que empiezan a mostrarse señales de debilidad en el Partido Nacional. Incluso PAC, pese a la fortaleza que le proporciona una juventud indiferente y poco comprometida con la realidad, muestra su debilidad en el silencio ante lo de Callejas, dando la impresión que el origen de ello, es una anticipación de, alguna forma, de lejana complicidad.

Las alternativas con que empezamos el año, al final, se diluyen o desaparecen. La reelección es algo complejo, tanto por el enredo jurídico que creó la Sala de lo Constitucional y que el Congreso se ha llamado a la inactividad ante el hecho, es una alternativa de dudosa eficacia. JOH, corre el riesgo de perder las elecciones, especialmente si extraditan a Callejas, al cual la mayoría de los nacionalistas consultados, creen que aunque culpable, deben defender. Callejas, que habría sido la alternativa, es un peso muerto, bajo el control de la justicia estadounidense. LIBRE, con el candidato que vaya, no tiene posibilidades. Incluso su debilidad creciente, no ayuda a la dinámica política, porque nadie de la derecha puede atraer el voto independiente que es mayoritario hasta ahora, porque por su debilidad, patéticamente, no amenaza a nadie. Queda PAC con Nasralla. O sin Nasralla. Con el “propietario” del mismo, no hay salida alguna porque siempre pesará sobre él la sospecha de la desconfianza que provocan los vínculos con el deporte y la FIFA. Sin Nasralla, es materialmente imposible, porque el liderato personal del “propietario” de este partido, ha impedido en sus alrededores, el crecimiento de un líder sustituto, incluso de menores méritos que los suyos.

Ante esta desolación, siempre hay salidas. Mínimas y una de consideración. La primera es Ricardo Álvarez, de imagen frágil y muy vulnerable. La segunda es Ana García Carías, en el remoto caso que LIBRE se obstine en presentar a Xiomara Castro como candidata. La de consideración es, Elvin Santos Ordóñez que tendría un efecto motivador y unificador en el PL, una vez que la opción de Renato Álvarez se ha apagado en los ruidos del escándalo deportivo. Santos Ordóñez está limpio e intacto entre tantos, de cara embadurnada. Ha madurado. Además, es víctima de Zelaya que, en su afán de destruir al PL, se llevó de encuentro a quien no le había hecho daño ni a él; ni a nadie. Con todo, hace falta que Elvin Santos Ordóñez, se decida. Es la única alternativa que nos queda, hasta ahora.

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