La Maccih y nuestra corrupción impune
La Maccih y nuestra corrupción impune
GASPAR VALLECILLO MOLINA
En Honduras hay corrupción sin corruptos; estos gozan del apañamiento social y acompañamiento oficial. Solidaridad delictiva.
Tenemos corruptos con poder y honestos sin poder. No asombra el enriquecimiento ilícito y menos que nadie distraiga ese lucrativo delito. Invierten en política y economía. Negociazo. Los presidentes juran luchar contra la corrupción. Nadie les cree por falso y trillado. Perjuros. Sin castigo. Porfirio Lobo aseguró conocer la corrupción del IHSS y haber callado para no afectar a su partido en las elecciones presidenciales. Corrupto confeso que no fue requerido y hoy goza las regalías de haber sido lo que nunca debió ser con sueldo vitalicio por los males infringidos a la patria, más la paga en dólares con todos los beneficios, junto a otros delincuentes, como miembro del Parlacen, “refugio de nuestras vergüenzas”. Y de la impunidad nacional. MZR, otra deshonra nacional, ahora diputado al Congreso Nacional, critica la falta de justicia diciéndose abanderado anticorrupción y demócrata. Hipócrita. Mal ejemplo que debería ser puesto en especial recaudo aun cuando cínicamente pide ser investigado. Con testaferros, quién no.
Y todavía hay exalcaldes capitalinos, exdirectores, exministros, ex y actuales funcionarios que actúan en pleno día con total impunidad. Todos son amigos, correligionarios, parentela directa e indirecta, empresarios y allegados reptantes que están señalados por el pueblo y reconocidos por las autoridades con santo y seña. Pero son hiperestésicos e intocables.
La justicia hondureña es mediocre, taimada y cobarde. Algunos delincuentes que saquearon el IHSS están presos sin sentencia y les han ido quitando cargos. Solo falta canonizarlos. Dejaron escapar a muchos involucrados y los amigos, correligionarios y jefes del cartel siguen delinquiendo, con consentimiento judicial. ¿Entonces?
Las instituciones gubernamentales, todas, están corrompidas con complicidad de empresarios, jefes y jueces. Negarlo insulta. Los corruptos “graníticamente” unidos se sienten honrados y honestos por andar con Dios en la boca. “Cualquier pecado puede perdonarse menos la corrupción”, Papa Francisco. Dios y Estados Unidos tardan pero no olvidan.
Innecesario circunloquio cuando los corruptos están en frente. De repente una investigación, demanda, juicio sin juicio, sobreseimiento, protesta, desencanto, injusticia y la maldita impunidad. ¿Seguirá igual?
La presentación de la Maccih fue una “bellezada” tanto que parece irreal y una “verdadera gran utopía”. Los presidentes de los poderes del Estado y el fiscal se reunieron antes con los “misioneros”, pero faltaron a la disertación, más el fiscal que no habla ni actúa y el de la CSJ que debe callar y actuar. Impresiona que se inicia no como debe y esperábamos. Luego sostuvieron una deslucida conferencia de prensa con preguntas y respuestas vagas y repetitivas. Nada de combate a la corrupción estilo Honduras. Eso sería lo peor. El señor Francisco Guerrero se la pasó muy entretenido con su celular. Mal educado e irrespetuoso.
Tengo mis razonadas dudas. Creo todo sin creer en nadie. “Hasta no ver no creer”. Que la justicia haga lo que nunca ha hecho y lleguen al final las investigaciones. El tiempo es poco y las celdas se llenarían si esta Maccih enseña cómo encarcelar a nuestros corruptos impunes. Si no, ¿para qué?
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