Un indignado inmigrante hondureño en EUA


Un indignado inmigrante hondureño en EUA
Por Óscar Lanza Rosales
olanza15@hotmail.com

Desde hace varios días, un dilecto amigo que vive en Estado Unidos de América (EUA), que me ha pedido no mencionar su nombre, me ha enviado unos apuntes para que los comente sobre los inmigrantes hondureños en aquel país, su contribución con las remesas a Honduras y la percepción que ellos tienen sobre nuestro acontecer nacional.

Es de sobra conocido las remesas por más de 3 mil millones de dólares por año, que envían nuestros compatriotas de EUA y Europa, que son un gran alivio para paliar las necesidades más apremiantes de sus familias, como la alimentación, vestuario y la educación de sus hijos. Y también para el país, pues representan más de un 30% de sus divisas anuales. Superan a los ingresos generados por el turismo y las exportaciones del café, azúcar, banano y hasta de la maquila.

Estas divisas que sostienen la economía del país son irónicamente las remesas generadas por los paisanos legales e ilegales trabajando en los EUA, Canadá o España, que no tuvieron ninguna oportunidad para vivir y trabajar dignamente en su país, teniendo que emigrar con mucho sacrificio para conseguir un puesto de trabajo en el exterior. Sacrificio que va desde el de abandonar a sus familias en Honduras, arriesgar hasta sus vidas o quedar discapacitados para llegar a su destino, y trabajar duro hasta 14 horas al día, comiendo mal y durmiendo pocas horas, para tener esa capacidad de enviar remesas.

No ven el sol, porque salen de sus casas muy temprano y retornan a media noche. Y tampoco tienen tiempo para socializar o el entretenimiento.

Frente a este gran sacrificio de los inmigrantes mi amigo se pregunta: ¿Qué está haciendo la sociedad hondureña, la clase gobernante y los políticos, la empresa privada, el sector bancario, y los ciudadanos comunes y corrientes, para salir de sus problemas ancestrales, para disfrutar de más bienestar?
Y aquí es donde él nos da a conocer la percepción que se tiene de parte de los inmigrantes hondureños, sobre lo que está pasando en nuestra Honduras.

Manifiesta que su imagen sigue siendo patética, que solo genera desconsuelo, congoja y nostalgia. Muy distante del desarrollo y calidad de vida de los países del primer mundo; que no exporta más que inmigrantes pobres, en busca de un empleo, no importa su calidad, a cambio de un ingreso.

Lamentablemente forma parte del triángulo norte de Centroamérica, donde lo común es la sobrepoblación, las pandillas delincuenciales, los cárteles intermediarios de la droga suramericana, la extorsión, el secuestro y la sobreexplotación de los recursos naturales.

Con unas autoridades y políticos corruptos, aptos solo para levantar mansiones, pero ineficaces en conducir la administración estatal de manera justa y oportuna para generar oportunidades para los menos favorecidos.

Una empresa privada vacilante y sin creatividad, que a pesar de estar a dos horas del mercado más grande del mundo sigue empecinada en las exportación de materias primas en lugar de la exportación de productos terminados o con alto valor agregado, que ha sido un factor éxito para otros países. Y además muchos empresarios continúan con la costumbre de hacer negocio fácil mediante el contrabando, las influencias palaciegas o la evasión de impuestos.

Y el sector bancario y el Banco Central, con una burocracia ineficiente e improductiva que continua conformándose con el festín de intermediarios de las remesas que envían los inmigrantes hondureños y que les cuesta un ojo de la cara, pero que ellos no se atreven a arriesgar ni un céntimo de sus fabulosas ganancias.

La nostalgia también hace su asomo en estos apuntes, al señalar que además de la tristeza que embarga a los inmigrantes por haber dejado a su patria, su familia y amigos y dejar de comer frijolitos y yuca con chicharrón, también creen que aquella vida cotidiana que vivían en sus barrios, colonias y aldeas, donde todos se conocían y se saludaban como amigos, es una época que ya no volverá, por el nuevo entorno delincuencial y criminal que impera actualmente.

En conclusión estos apuntes lo que buscan es una profunda reflexión de los hondureños de tierra adentro, del porqué no estamos haciendo la parte que nos corresponde, frente al sacrificio y esfuerzo que realizan la mayoría de nuestros inmigrantes, por maximizar el envío de sus remesas, en perjuicio de su bienestar, de su salud, al laborar largas jornadas de trabajo, todo por una mejor calidad de vida para su familia y su pueblo.

Los inmigrantes son un buen ejemplo, y deberían ser nuestra inspiración cotidiana para salir adelante como nación.

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