Si me das te doy

Si me das te doy

Por Armando Cerrato

A la oposición política de Honduras, el interés general le vale un comino y en sus planes inmediatos, los dirigentes de los partidos en la llanura solo privan el interés muy particular e individual por subsistir en la palestra y gozar de cuotas de poder y de los emolumentos de la deuda política que paga el Estado tras las elecciones.

Es por ello que aún siendo minoría en el Congreso Nacional, los diputados electos por el partido en el poder, el Nacional, hacen micos y pericos del articulado de la Constitución de la República contando para ello con alianzas de conveniencia aún con antagonistas tradicionales e históricos y adhesiones oportunistas de disidentes de partidos emergentes de gran empuje electoral pese a ser de reciente formación.

Los nacionalistas que controlan los tres poderes del Estado republicano en que se enmarca el gobierno de Honduras: Ejecutivo, Legislativo y Judicial y organismos derivados en el manejo de la cosa pública y cuestiones electorales por lo que se niegan a cualquier cambio en el proceso y especialmente en la ley que norma las elecciones.

Así las cosas y ante la cuasi imposibilidad de unidad opositora diez partidos van a una contienda por el poder el último domingo de noviembre de 2017 sin la perspectiva de un gane más que para el que en la actualidad detenta el poder, el Nacional que además va por la reelección del actual mandatario, Juan Orlando Hernández Alvarado, quien aspira a un régimen de 50 años consecutivos para su partido que ya lleva seis en dos períodos de cuatro cada uno.

Y es el único partido con probabilidades porque a pesar del desgaste en el poder se ha mantenido unido, disciplinado y en renovación y capacitación continua de cuadros dirigentes sin menospreciar la experiencia de curtidos líderes departamentales y municipales que manejan verticalmente la acción de las bases y porque sin escrúpulo alguno manipulan voluntades aprovechando las grandes necesidades de la población en todos los rubros de la vida cotidiana.

Mientras tanto, los partidos Libertad y Refundación (Libre), Liberal y Anticorrupción (PAC), por su orden segunda, tercera y cuarta fuerza, tras el Nacional, sufren un enorme desgaste por el caudillismo imperante en sus cúpulas dirigentes que en el caso de Libre y PAC es tan vertical como en el Nacional, no así en el Liberal donde hay proliferación de corrientes internas.

Los nacionalistas cuentan además con los votos casi incondicionales de la Unidad Democrática, la Democracia Cristina y posiblemente del emergente Vamos, dejando como opositores divididos a Libre, Liberal, Innovación y Unidad Social-demócrata (PINU), la Alianza Por Honduras (APH) y el Frente Alianza del Pueblo En Resistencia (FAPER).

Todos están hoy solicitando reformas electorales que consideran básicas para sus intereses en la búsqueda del poder y a cambio prometen dejar gobernar en paz, participar en el proceso electoral sin restricción alguna.

Este desconcertante toma y daca como justificante de un dejar hacer dejar pasar es lo que hace dudar a la nueva generación de votantes y una enorme masa que se ha mantenido indiferente, a tomar parte en la lucha porque en las filas políticas opositoras parece no haber posibilidad alguna para la recepción de ideas renovadoras y por lo tanto no hay futuro alguno al que aspirar.

Para colmo los opositores están condicionando a que se resuelva favorablemente su petición de reformas electorales su voto favorable a una ley de transparencia en el financiamiento de las campañas políticas como principal manifestación de lucha contra la corrupción y la impunidad, que propone una misión especial de apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llegó hace tres meses a petición del gobierno de Honduras bajo presión popular.

En la misión de la OEA la mayoría de los hondureños ha depositado su confianza y esperanzas de que haya una verdadera depuración en todos los rubros gubernamentales contaminados por la corrupción y la impunidad jurídica que incluso llevó a la quiebra al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) al que se le saquearon miles de millones de lempiras por empresas de maletín que cotizaron financiando la campaña política del Partido Nacional para elevar al poder a Juan Orlando Hernández Alvarado.

Quizá por ello la OEA se ha dedicado a trabajar en la regulación económica de las campañas de los partidos donde se sabe que también él invierte fuertemente el crimen organizado a cambio de impunidad absoluta y hasta protección selectiva desde las esferas de poder.

Comentarios

Entradas populares