Se quejan de los malos políticos pero… ¡votan por ellos!



Se quejan de los malos políticos pero… ¡votan por ellos!

Por Boris Zelaya Rubí

“Mientras unos se matan trabajando, otros con nuestros impuestos despilfarran el dinero, debido a una nefasta gestión, y se van a su casa con responsabilidades políticas, cuando en realidad deberían tener responsabilidades penales”.

Los ciudadanos son los arquitectos de su propio futuro, insisten en votar en elecciones generales por políticos inmorales, conocidos solamente por sus apariciones en canales televisivos. No deben votar por candidatos que no se interesan por las comunidades que desean representar y solo mandan los activistas a pegar afiches con fotografías retocadas, y siguen con las falsas promesas de una vida mejor o por un puñado de lempiras que les permitirá comer unos tres días ¡no se quejen! Porque les han vuelto a ver la cara de tontos, y como dice el refrán: El que por su gusto muere, ¡que lo entierren parado!

Un sinnúmero de incrédulos o aprovechados escuchan a políticos hablar sobre las grandes hazañas que hicieron en pro de la patria, casi similares a “las perras de teofilito”, pagan auditorio invitando a francachelas con el dinero robado, sin que su sueño o descanso nocturno les ocasione pesadillas, por los que murieron del corazón o se suicidaron, al haberles robado los ahorros de toda una vida. Otros centenares de sospechosos de haber vaciado las arcas del Estado, tienen juicios pendientes que llevan una eternidad con medidas cautelares, firmando un libro semanalmente en los juzgados. ¿Será que esperan la llegada de algún mesías que se apiade de ellos y les consiga como hicieron con el “perfumado” aquel, un naipe de cartas de libertad?

Los avances en contra de criminales organizados han sido exitosos, pero falta la aplicación de ley a los que impunemente se pasean, exhibiendo su bonanza sin recato, que más pareciera bofetadas al rostro de todo ciudadano que los observa. ¿Hasta cuándo las celdas serán para los roba gallinas?

Mientras los organismos contralores del Estado sean dirigidos por personajes nombrados por algún tipo de compromiso entre políticos, habrá compadrazgo que beneficie a los “toros” de la política y así, seguirá el desfile de exfuncionarios demostrando en cualquier cantina ¡que son buenos clientes! Y seguirán pagando un auditorio selecto de vividores. (Los miserables buscan a otros más miserables para sentirse felices).

En Latinoamérica se ha escrito infinidad de artículos sobre la falta de independencia del Poder Judicial y de protección a los encargados de impartir justicia, sin embargo no olvidemos que son humanos y ante la amenaza de perder sus vidas o las de sus familiares no pueden jugar a ser héroes ni tampoco retirarse y morir de hambre ¿Qué hacer entonces? ¿Jueces sin rostro? En un país suramericano los utilizaron para protección, pero aquí ¿habrá quién guarde en secreto sus identidades?

Conocemos tantas personas que han desfilado por la administración pública con sus cualidades y defectos como cualquier ser humano, algunos resolvieron sus problemas económicos para siempre, después de su transitar pegados a las ubres del Estado, en vez de actuar con humildad se vuelven altaneros y agresivos, “Los malvados no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres, porque su vida corrompida y atormentada es para ellos un castigo continuo”. Llegan al colmo que cuando se hace mención de políticos mañosos ¡se dan por aludidos! Jurando que todos aquellos que creen que no merecen aplausos, algún día se las pagarán. ¿Y la Ley del Talión? En otros países como Irán, estarían mancos, allá a los ladrones les cortan las manos, o circularían por callejones solitarios para evitar ser lapidados por los ciudadanos honrados.

Don Roberto C. Ordoñez, se nos ha adelantado, hará falta sus escritos que nos brindaban un respiro de aire puro y una higiene mental, para los que no nos cansamos de “echar mecha” como una vez nos señalara. En otra ocasión nos manifestó, con un tono de tristeza que pensaba dejar de escribir porque sentía que era como arar en el desierto. El Señor lo ha de tener a su lado para que lo haga sonreír en compañía de Wady Atala, iniciador del grupo y Jaime Lacayo uno de los fundadores del G-40, les pedimos que nos guarden un campito, porque no está muy lejano el día en que los acompañemos para continuar con las amenas tertulias a que nos acostumbraron. Que descansen en paz. Aunque lleguemos ¡al punzón! como decía Wady, cuando alguien asistía a las reuniones sin la respectiva contribución.

De rodillas solo para orar a Dios.

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