“La amenaza ya está en casa”

“La amenaza ya está en casa”

Por Francisco Zepeda Andino
Cnel. (r) FAH

Uno de los medios de comunicación más influyentes de Colombia es diario “El Tiempo” de Bogotá. En su “editorial” del pasado miércoles 16 de noviembre, con el nombre de encabezamiento de este artículo, ese prestigiado periódico aborda el problema del narcomenudeo con las siguientes frases: “Si a alguien le quedaba alguna duda acerca del reto inmenso que supone para el país el creciente consumo interno de drogas, la lectura del informe del Departamento de Planeación Nacional sobre la economía del llamado narcomenudeo elimina cualquier confusión… y cada vez es mayor la cantidad de cocaína que se queda para ser vendida en nuestras calles”. El informe del DNP fue presentado el pasado 9 de noviembre.

Se ofrecen en el escrito diferentes datos y estadísticas sobre “la fría racionalidad del negocio”, explicando como en los años 80 y 90, un kilo de cocaína puesto en Nueva York, les generaba a los narcotraficantes una ganancia del 2.800 por ciento y en la actualidad por diferentes causas, entre ellas, la “tajada” y “creciente poder de las mafias mexicanas”, los incrementados controles marítimos, aéreos y terrestres aumentando el riesgo de incautaciones, los altos costos judiciales y la posibilidad de la “temida extradición”, conducen a los capos de la droga a dejar cada vez más, su nefasto producto para consumo interno.

Según el informe, con datos de todas las agencias del estado, especialmente de la policía, “el margen de rentabilidad que logran los “reyes” del narcomenudeo se acerca al 1.400 por ciento” y ese rendimiento está muy arriba de lo logrado exportando la cocaína.

“El Tiempo” menciona “la macabra práctica de “sembrar” drogas gratis en colegios y parques frecuentados por escolares se conoce en varias regiones del país”. El día ya mencionado, el Departamento Nacional de Planeación DNP colombiano, hizo presentación oficial del documento “Narcomenudeo en Colombia, una transformación de la economía criminal”, donde se aborda la crisis social y de salud generada por el narcomenudeo y microtráfico. Como dato importante, el informe menciona el hecho surgido de la desarticulación de grandes redes de narcotráfico, fortaleciéndose la organización de las más pequeñas, llamadas tipos “C”, compuestas de 3 a 20 personas y cómo esas redes están llegando fácilmente al consumidor local, generando adicción y violencia por delitos conexos.

Es tal la preocupación de las autoridades colombianas y sociedad en general, que diario “El Tiempo” en su edición del domingo 13 de noviembre dedicó una página entera de su tirada, al problema, con el artículo “Cada vez más, los narcos le apuntan al consumo interno”, y en él reiteran “Sacar cocaína del país es más peligroso y menos rentable”.

Según las autoridades colombianas “al menos la mitad de los “costos fijos de operación” de las bandas que distribuyen la droga que se vende en las calles del país, se van en sobornos a funcionarios públicos, especialmente a policías”.

En Honduras, solíamos afirmar que la droga llegando de Suramérica camino a los Estados Unidos, no se quedaba acá. Esa afirmación evidentemente ha cambiado. Los controles para evitar el tránsito de cocaína se han reforzado en varias naciones, como queda demostrado en las llamadas “trazas” aéreas registradas en sistemas de radar. Todavía no se ha podido neutralizar el tráfico por medios marítimos pero su ruta se está desplazando al Océano Pacífico desde el Mar Caribe.

Una forma de burlar los controles, es utilizar contenedores, camiones y hasta vehículos con compartimientos falsos para llevar la droga hacia el norte y así mismo, mover los dólares hacia el sur.

¿Cuál es la repercusión del narcomenudeo y microtráfico en Honduras? Aparte de los graves problemas de salud creados; la disputa de territorio, los ajustes de cuenta cuando no se entrega el dinero completo, conducen con frecuencia a los asesinatos individuales o en grupo. Según el estudio colombiano, la rentabilidad es del 109% para el mayorista de la cocaína, del 1.406% para el distribuidor y de 100% del expendedor. Esos niveles de ganancia estimulan el crimen y otros delitos. De las capturas realizadas en Honduras se desprende el “modus operandi” común es de una pareja, ya sea de mujeres, hombres o un hombre y una mujer. Un buen porcentaje de los anteriores son jóvenes que no pasan de 30 años. Todo lo anterior aplica también al tráfico de mariguana.

El narcomenudeo está impactando negativamente el tejido social de nuestra sociedad. La adicción y la violencia son inherentes al consumo, la degradación física y mental contribuyen a una productividad negativa de las personas. Dentro de la cadena de la droga: mayorista, distribuidor, expendedor y consumidor, el potencial de violencia homicida es grande.

La amenaza está presente y desarrollándose. Ese virus no podemos dejar que llegue a la categoría de epidemia catastrófica.

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