Reflexiones sobre transparencia y rendición de cuentas

Reflexiones sobre transparencia y rendición de cuentas

Por Aldo Romero
Periodista y catedrático universitario

Cuando hablamos de una cultura de transparencia, nos referimos al fortalecimiento de las buenas prácticas institucionales vinculadas directamente a procedimientos de participación ciudadana, acceso a la información, auditoría social y rendición de cuentas.

Una verdadera cultura de transparencia, se construye a partir de la responsabilidad ciudadana y gubernamental, de combatir la corrupción, en el ámbito político, empresarial y social, tiene que ver con lo cotidiano, con actuaciones personales y colectivas éticas y fundamentadas en el respeto a la legalidad.

En esta materia, hay una línea de doble responsabilidad, por un lado el servidor público debe estar comprometido a cumplir con la aplicación irrestricta de la ley y por el otro, la sociedad debe hacer uso y exigir que se cumpla con su derecho de acceso a la información y rendición de cuentas.

Con la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (LTAIP), los promotores buscaban asegurar que el Estado y sus instituciones, permitieran a la ciudadanía conocer cómo se manejan los recursos de la administración pública confiados a los servidores públicos, sin embargo, esta perdió su fortaleza y efectividad con la aprobación de una Ley de Secretos Oficiales y Desclasificación de la Información que estableció como privada la información que debería ser pública y la clasificó en reservada, confidencial, secreta y ultrasecreta.

A partir de esta ley “paralela”, el acceso a la información sobre la gestión del Estado es casi inexistente y si bien desde el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) se han hecho esfuerzos por promover las buenas prácticas administrativas desde las instituciones estatales, difícilmente se podrá obtener resultados trascendentales en un entorno en donde la debilidad y la manipulación institucional blindan los mecanismos de transparencia y favorecen ampliamente la corrupción.

¿Es posible construir una cultura de transparencia en medio de un entorno generalizado de impunidad? En Honduras queda todavía mucho por hacer y lejos de fortalecer acciones de prevención, control y castigo, cada vez es más evidente que hacen falta mecanismos que favorezcan las prácticas transparentes en la gestión pública.

Cuando la corrupción prevalece los países entran en crisis, no hay posibilidades de alcanzar desarrollo y se enfrentan problemas para satisfacer necesidades sociales urgentes como seguridad, salud, educación e infraestructura, entre otros, y si las actuaciones desde la ilegalidad prevalecen y no se castigan, la cultura de transparencia, y la rendición de cuentas seguirán ausentes.

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