La alianza entre Libre y el Partido Nacional

La alianza entre Libre y el Partido Nacional

Por Aldo Romero
Periodista y catedrático universitario

Bien dicen que en política no hay amigos ni enemigos permanentes, los contrarios de ayer pueden ser de acuerdo a las agendas e interés comunes, los principales aliados mañana, también se dice que en política las posiciones ideológicas son solamente discursos que pierden su validez cuando de alcanzar regalías se trata, a menudo los radicales dejan de lado su pensamiento, movidos por ser parte del poder que en su momento cuestionaron.
Traducido a la política hondureña esta es la realidad hoy en día del partido Libertad y Refundación (Libre), cuya máxima dirigencia ha logrado consolidar lo que desde hace varios meses era un secreto a voces, una alianza estratégica con el Partido Nacional, para promover en conjunto una serie de reformas políticas encaminadas a la reelección presidencial.

Las intenciones conjuntas de los líderes de Libre y del Partido Nacional quedaron al descubierto hace unos días en el Congreso Nacional con la aprobación de ciertas modificaciones a la Carta Magna y a la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, como las candidaturas por consenso.
A Libre, y particularmente a Manuel Zelaya, parece que les duró muy poco su propuesta ideológica y han tenido que ceder su radicalidad a cambio de las agradables y nada despreciables canonjías que da el poder, no es de extrañar que en muy pocos días este instituto político logre la ansiada representación en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el Registro Nacional de las Personas (RNP), y el Tribunal Superior de Cuentas (TSC).

En política las alianzas y la búsqueda de consensos debe ser una condición permanente a fin de fortalecer la democracia, la gobernabilidad y garantizar el bien común, las negociaciones entre sus líderes no siempre son malas, particularmente en un Congreso en el que ninguno de los partidos tiene mayoría absoluta, no obstante, el problema surge cuando las componendas terminan satisfaciendo oportunistas intensiones e interés particulares.

En este caso, la alianza entre Libre y el Partido Nacional, no es con intereses de país, sino que se trata de un arreglo entre dos partidos a los que parece no importarles quebrantar la ley cuando están en juego sus intereses y no los de la población.

Al final, era cuestión de tiempo para que los de extrema izquierda y los de la denominada derecha social demócrata, dieron muestras de no estar preocupados por la situación del país, ni por los principales problemas de sus habitantes, sino que únicamente piensan en cómo salir beneficiados y no quedar excluidos del poder. Ambos partidos han mostrado que no existe respeto hacia sus militantes.

Atrás quedaron los insultos y las ofensas, los que ayer generaron el caos y el desorden en el Legislativo, los que levantaban pancartas y sonaban pitos contra la “ilegalidad y la dictadura” hoy son los principales promotores de lo que alguna vez criticaron.

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