“VOY A CONTARLE TODO A DIOS”

“VOY A CONTARLE TODO A DIOS”


editorial La Tribuna

VOY a contarle todo a Dios”, son las palabras de un niño antes de exhalar su último suspiro. La fotografía de la criatura ensangrentada, con la historia de sus últimas palabras –hace un tiempo atrás inundó las redes sociales– le ha vuelto a dar la vuelta al mundo. Sobre esos tormentosos acontecimientos, el calvario de los inocentes atrapados en la violencia, el interminable carrusel de refugiados que huyen para salvar sus vidas, y ahora este espantoso episodio en París, los pálpitos no nos fallaron. Esto es lo que decíamos ayer en este mismo espacio editorial: “La tragedia en los Estados Unidos, atribuida a Al-Qaeda de Osama bin Mohammed bin Awad bin Laden, tuvo la radicalidad de cambiar la forma de vivir en el mundo entero. Esta salvajada en Francia, que estremece el alma de toda Europa, sin duda tendrá parecidas consecuencias. Una de ellas, el enfoque sobre los flujos migratorios. De pronto, lo que seguramente acontecerá –una vez que el foco de la atención ya no sean las impactantes escenas de los hechos perpetrados, difundidas por las cadenas noticiosas– es que esto tendrá un impacto en la política inmigratoria y en los indocumentados. Tan solo partiendo de la sospecha que dos de los atacantes habrían ingresado por Grecia con el flujo de refugiados. Un pasaporte sirio y otro egipcio se dice que fueron encontrados cerca de uno de los autores de los ataques de París”.
El desbordamiento de las fronteras de los países vecinos, por refugiados que huyen de la barbarie en Siria, ha sido el centro de la atención internacional en los últimos meses. Incluso, en lo que concierne a estas regiones del hemisferio occidental, no tenga el amble lector ni asomo de duda que lo sucedido influirá en esa agria discusión que se ventila, sobre el tema migratorio de los hispanos y de los residentes indocumentados en los Estados Unidos, como parte de la campaña electoral norteamericana. Ya antes de la aborrecible matanza de inocentes en París, Obama había ordenado a su gobierno iniciar los preparativos para acoger al menos 10,000 refugiados sirios durante el nuevo año fiscal. En la rueda de prensa ofrecida al finalizar la cumbre del G-20 en Antalya –respondiendo a voces de oposición en su propio país– Obama, enfatizó que “muchos de los refugiados son ellos mismos las víctimas del terrorismo, por eso huyen, y cerrarles la puerta en sus caras sería una traición a nuestros valores y a los de la comunidad internacional”. “Nuestras naciones pueden dar la bienvenida a refugiados, que buscan seguridad desesperadamente y asegurar nuestra propia seguridad. Podemos y debemos hacer ambas cosas”.
Sin embargo, unos 26 gobernadores estadounidenses –cifra que podría aumentar— han rechazado aceptar refugiados sirios en sus estados. A esas manifestaciones se suman senadores y congresistas influyentes, repudiando recibir un tan solo refugiado. Entre ellos el excandidato presidencial John McCain sugiriendo que Washington “carece de una estrategia para combatir el terrorismo y que el éxodo masivo de refugiados escapando de conflictos es porque Estados Unidos se ha negado por años atender esos problemas”. La docena de aspirantes presidenciales por el Partido Republicano también rehúsa que se reciban refugiados, incluso algunos yendo mucho más allá “exhortando al Congreso a retirar fondos para un reasentamiento de refugiados sirios”, argumentando que “tras los atentados en París no haya manera de diferenciar entre un combatiente del conjunto Estado Islámico y un inocente que huye de la guerra”. Pero que no les quepa duda que el argumento no se acaba allí. No tarda alguno de ellos –lo más posible el magnate ensañado contra los inmigrantes de piel morena– en utilizar lo acontecido para fortalecer sus posturas proselitistas, amargando más el ambiente, ya de por sí hostil, a los cientos de miles los inmigrantes hispanos que ya residen en los Estados Unidos.

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