El MP y la corrupción



El MP y la corrupción




Redacciòn El Heraldo

Las “once líneas de investigación” que asegura el Ministerio Público sigue en esa otra gigantesca trama de corrupción que, en el también nacionalista gobierno anterior, saqueó fondos de los empleados públicos en el Injupemp, más parece formar parte de la tradicional urdimbre en la que se combinan los intereses y la ineptitud para darle largas al asunto hasta que todo mundo lo haya olvidado, que la búsqueda honesta del hilo conductor que lleve a poner al descubierto y castigar a los corruptos.Tanto diversos sectores nacionales como el propio Consejo Nacional Anticorrupción, que desde hace más de año y medio presentó los primeros informes sobre la corrupción en la anterior administración del Injupemp han venido cuestionando la parsimonia del Ministerio Público también en este caso. También el Tribunal Superior de Cuentas, y hasta la Comisión Nacional de Bancos y Seguros— han encontrado de todo: desde abultados pagos en publicidad y propaganda, y “ayudas” directas a periodistas, hasta los contratos irregulares e innecesarios de abogados externos y la empresa intermediaria en la compra de bonos de la UNAH; pasando por sobornos, una red familiar de corrupción y otras violaciones a las leyes y reglamentos, con el resultado final de decenas de millones de lempiras en pérdidas para el Injupemp.
De hecho, el latrocinio y el despilfarro de los fondos del Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados Públicos, parece alcanzar dimensiones solo comparadas –en el mismo gobierno anterior- con lo ocurrido en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, con la diferencia que en el primer caso ni siquiera la cabeza visible de la corrupción fue sometida a la justicia.
Aunque el Ministerio Público ahora trata de presentarnos una imagen de eficiencia, al anunciar que “tres de las líneas de investigación se concluyeron y están en proceso de análisis para determinar la presentación o no de acciones judiciales a deducir las responsabilidades del caso”, según lo consigna EL HERALDO en su edición del sábado, lo cierto es que la parsimonia exhibida es solo un ejemplo más de la lentitud y pobreza de resultados concretos en la lucha contra la corrupción

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