Opositores o chantajistas

Opositores o chantajistas

Por Boris Zelaya Rubí

“La campaña electoral abunda en intrigas y suciedades, como los políticos saben hacer. Son maestros en el arte de destruir y de envenenar hasta su propia gente. Los políticos de derecha e izquierda demuestran que son caníbales por naturaleza. Son parte de diversas pandemias que azotan los pueblos”.

Los gurúes de la oposición, mientras ocuparon cargos importantes en la administración pública, como diputados o funcionarios, gracias a sus partidos políticos y algunos ayudados por sus compinches “lavadores”, quieren dar las soluciones que no aplicaron durante su inoperante y fugaz trayectoria. Se han dedicado a dar pautas y señalar errores, con el malsano propósito de demeritar todas las acciones del gobierno, aprovechando cualquier medio informativo para echarle tierra, escondiendo la verdad de sus intenciones, que no son más que volver para aumentar cuentas bancarias y pavonearse frente al pueblo, como si trajeran de nuevo los diez mandamientos.

La alianza contra el partido en el poder, se aprovecha de la ignorancia e indiferencia de los ciudadanos que en el pasado han sido víctimas de experimentos teóricos inconclusos, entorpeciendo los esfuerzos para salir de los problemas que nos mantienen postrados y señalados vergonzosamente, en primerísimos lugares de inseguridad a nivel mundial, desmotivando a cualquier inversionista que nos pueda generar empleo y bienestar.

La oposición ha hecho alianzas que más parecieran pactos diabólicos, son tan irrespetuosos con los que en una oportunidad les creyeron y los favorecieron con sus votos, que ahora se unen los que gritaban contra la corrupción, con grupos de saqueadores de las arcas que usaban hasta carretillas para trasladar tantas bolsas conteniendo dinero. ¡Están corriendo a los alfabetizados de las urnas!

Resulta increíble que la oposición pretenda negociar (chantajear) con las reformas penales que nos traerán tranquilidad. ¿Servir a los delincuentes o al pueblo? ¿Serán capaces de dirigir los malvivientes para sembrar el pánico y demeritar al actual gobierno? ¿Prefieren sacrificar vidas para lograr su conquista del poder? No quisiéramos imaginar lo que harían al reclutar para sus aviesos propósitos, policías depurados y mareros ¡formarían batallones de sicarios! Los políticos deben medir sus actuaciones, evitar que en sus estrategias por desprestigiar al partido en el poder, generen un monstruo de mil cabezas que nos traiga como consecuencia la pérdida de gente buena y honrada. ¡Quien no quiere su patria, no quiere su madre!

Lo más dañino para nuestro terruño es que si continúan en la guerra sucia y mentirosa, seguiremos pidiendo ayuda a los organismos internacionales, que aunque de buena fe, nos miran todavía ¡con el arco y la flecha y usando taparrabo! Los que han mangoneado el país quieren correr a los expertos, ¿será que sienten el resoplido del carcelero en sus nucas y el pánico por cambiar sus camisas de seda por trajes anaranjados? La unidad nacional debe prevalecer, no queremos dar la impresión de ser agoreros, solo queremos vivir tranquilos y no tener que recurrir a las tácticas aplicadas en la República de Singapur, para eliminar los corruptos y el crimen organizado, sería convertir al Estado en asesino de su propio pueblo y… casi no quedarían políticos. Estamos a tiempo de iniciar la gran cruzada por la paz ¡sin intereses mezquinos!

Vamos por las reformas penales para la tranquilidad del pueblo, olvidémonos de imposiciones, que la decisión sea por mayoría absoluta en el Congreso Nacional de la República, sin que los padres de la patria olviden que son servidores del pueblo y no protectores de delincuentes, para que a los adversarios del gobierno no se les venga a la memoria, las necesarias acciones de los tiempos de Tiburcio Carías y Álvarez Martínez. Por supuesto ahora no son los mismos actores que corrompen la sociedad, son otros intereses orientados al estómago y el pánico a las bartolinas.

Los “hondureñitos” (palabra del periodista Jonathan Roussel), validamos la famosa frase de que “el hombre es el lobo del hombre” y que somos como los cangrejos en cubeta “cuando uno está tratando de subir, entre todos se encargan de hacerlo bajar…”, tiene que llegar el momento de pensar en las futuras generaciones, porque en la actualidad vivimos como si no hubiera un mañana.

De rodillas solo para orar a Dios.

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