Se rompió el fuego político

Se rompió el fuego político

Por Armando Cerrato

Diez aspirantes a la Presidencia de la República encendieron el pasado 28 de los corrientes una hoguera política que se apagará hasta el 26 de noviembre, cuando varios millones de hondureños acudan a los cantones electorales y depositen en urnas el sufragio por los candidatos de su preferencia.

En esa fecha también se elegirán 128 diputados propietarios e igual número de suplentes, 28 diputados al parlamento centroamericano e igual número de suplentes y 298 corporaciones municipales.

El Partido Nacional en el poder arrancó su campaña con un gran ensayo logístico al movilizar a sus principales activistas en un simulacro en el que abrieron y ocuparon por varias horas más de 4,000 centros educativos de nivel primario y secundario en cuyas aulas se instalarán las mesas electorales en todo el país.

La movilización nacionalista también fue de transporte en una demostración de fuerza y de tener un engranaje finamente aceitado como corresponde a un partido moderno que aspira a seguir en el poder sabiendo exactamente y minuto a minuto en donde se encuentran sus miembros.

El candidato nacionalista Juan Orlando Hernández Alvarado quien va por la reelección, reiteró en su discurso en el norte del país que su campaña será de propuestas de gobierno continuando una vasta obra social y modernizante que está en ejecución como cumplimiento a sus promesas de campaña hechas antes de alcanzar el poder en el 2013, al mismo tiempo dijo que su partido y sus militantes no contestarán ofensas de ninguna especie, que espera que sus antagonistas hagan también una campaña de altura.

Luis Zelaya candidato del Partido Liberal, lanzó su campaña en San Pedro Sula y prometió hacer un gobierno de mucha seguridad jurídica individual y colectiva, mantener y mejorar las conquistas magisteriales, abolir algunos impuestos y mantener abastecidos de medicamentos los hospitales reivindicando salarialmente a los médicos y policías.

Reveló el candidato liberal que su esposa está de gira por España, observando y estudiando programas sociales de alto beneficio popular que se han implementado en aquel reino y que podría imitarse en Honduras beneficiando especialmente a la mujer.

Por su parte el candidato de la Alianza Libre, Nasralla y Pinu, Salvador Nasralla, que dice estar contra la dictadura sostenida por la burguesía nacional alquiló un salón de conferencias en un hotel 5 estrellas de Tegucigalpa y ahí lanzó un programa de gobierno populista que pretende refundar el país en todos sus aspectos aunque los ejes transversales del mismo no suenan diferentes al de los liberales y al de los nacionalistas, según Nasralla va ser posible eliminar el cobro de peajes en las carreteras, también el 1.5% que pagan preventivamente la empresa privada y la Tasa de Seguridad, prometió hacer un gobierno de transparencia absoluta y respetar la autonomía universitaria devolviendo su cuota de poder a los estudiantes volviendo más inclusiva la universidad al eliminar el examen de admisión y abrir nuevas oportunidades de estudio para la juventud nacional que a su criterio debe ser una educación bilingüe inglés español en todos los niveles.

Nasralla dijo que en su gobierno va a sostener la Policía Militar, mientras se hace una depuración auténtica de la Policía Nacional Preventiva, que convertirá en policía comunitaria, también prometió reformar el sistema carcelario del país procurando terminar con la mora jurídica porque no considera justo que haya gente presa por años sin una sentencia firme.

Este candidato autoproclamado, honesto y enemigo de la corrupción prometió luchar contra este flagelo y acabar con la impunidad con que actúan elementos de cuello blanco, incrustados en los organismos de poder.

De tal manera la suerte está echada y la contienda real será entre nacionalistas, liberales y aliados porque los otros siete partidos en contienda son considerados minúsculos y su única perspectiva de gane está en crecer en número de militantes ya que muchos de ellos en la contienda pasada apenas y llegaron a los dos mil y tres mil votos y por ley debieron haber desaparecido pero la Corte Suprema de Justicia consideró discriminatorio este precepto de la Ley Electoral y les proporcionó jurídicamente vida institucional que los tiene hoy en la palestra con planteamientos tan utópicos como el de los grandes partidos, así los analistas consideran que este será un proceso atípico y de mucho aprendizaje… así sea.

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