¿Refinerías de petróleo en Honduras?



¿Refinerías de petróleo en Honduras?

Por Sigfrido A. Sandoval
Miembro del CIMEQH

Con sorpresa, nos hemos enterado a través de la directora ejecutiva del Consejo Hondureño de la Industria Petrolera (Cohpetrol), Desiré Medrano, que tienen lugar conversaciones entre desconocidos funcionarios del Estado con transnacionales extranjeras interesadas en instalar en nuestro país dos refinerías mediante una inversión de más de mil millones de dólares.

La funcionaria mencionada, no se contentó en darnos solo esa noticia sino también, de su parte agregó, “esto sería muy beneficioso en términos de inversión y empleo, en términos de precio para el consumidor nacional no estaría tan segura… Habría que ver primero de dónde se traería el crudo”. Además señaló, “si el crudo lo vamos a seguir importando, pues el beneficio sería mínimo. Ahora, si el crudo lo sacamos de Honduras pudiera haber alguna diferencia de precios”.

En conclusión, sin duda alguna, podemos aseverar que los señores importadores aprueban con entusiasmo la instalación de esas refinerías.
Acerca de este importante y complejo asunto, el tema no puede ni debe reducirse a simplemente señalar los supuestos beneficios en términos de inversión y empleo. Simplificar ese proyecto, como lo hace Desireé Medrano en nombre de Cohpetrol, es totalmente engañoso y no responde con propiedad si al país realmente le conviene tal proyecto.

En primer lugar, se olvida que la toma de decisiones sobre instalar o no una industria fuertemente contaminante y de tal envergadura, debe ser el resultado de una discusión nacional amplia y participativa. Debe ser la sociedad –los colegios profesionales, los profesionales en las áreas de legislación ambiental, antropología, economía ambiental, geografía, ingeniería civil, química y oceanografía– la que realice una objetiva evaluación de los impactos ambientales de tal proyecto. Ha de ser la sociedad, la que decida sobre estos proyectos y no los gobernantes de turno que, por lo general, son mal asesorados y en sus decisiones termina influyendo la política o el negocio fácil en detrimento del medio ambiente.

En segundo lugar, con la instalación de las mencionadas refinerías nos olvidaremos de los compromisos que nuestro país firmó en la pasada cumbre de París, tendiente a la reducción de los gases de efecto invernadero. Con tales refinerías funcionando, Honduras se convertirá en el principal país generador de esos gases en el área centroamericana. Si tomamos en cuenta únicamente las emisiones atmosféricas señalamos que estas son los impactos ambientales más negativos de las refinerías. Típicamente los contaminantes usualmente asociados a las refinerías, son: Dióxido de Sulfuro (S02), Óxidos de Nitrógeno (N0x), Monóxido de Carbono (C0), Dióxido de Carbono (C02), Partículas de Materia (PM), Compuestos Orgánicos Volátiles (VOC) que emanan de diferentes componentes de las refinerías.

En tercer lugar, este proyecto aumentaría nuestra mayor dependencia del crudo y se debilitaría o atrasaría nuestro supuesto compromiso o propósito nacional de adopción paulatina de las fuentes renovables de energía. Nos parece una verdadera tontería, hacer las inversiones cuantiosas, señaladas para quemar petróleo, cuando podrían utilizarse para satisfacer otras necesidades más ingentes que todos conocemos y que tiene el país. Si fundamentalmente usamos los combustibles fósiles para el transporte, continuemos importándolos pero al mismo tiempo desarrollando otras fuentes energéticas.

En cuarto lugar, sin ser especialista en el tema, consideramos que ya es tiempo que pensemos en aplicar un nuevo modelo energético para nuestro país pasando por un período transicional del uso del petróleo a otro, para mí aún no claro, pero si entendemos que si se continúa dependiendo del petróleo la viabilidad del país está en entredicho. Las centrales térmicas, existentes y por construirse, deben hacer uso de gas natural o de biocombustibles; el transporte también debe utilizar gas natural o biodiesel: introducción progresiva de vehículos eléctricos e híbridos al mercado nacional, etc.

En quinto lugar, no hay que olvidar que hasta el momento Honduras no cuenta con petróleo propio, y las señales que hasta el momento ha dado la empresa exploradora no son muy optimistas, por lo que los hidrocarburos continuarán siendo transportados en buques con las consiguientes posibilidades de derrames y accidentes.

Al respecto, hay todavía mucho que decir, pero tomando en cuenta lo hasta aquí expresado, somos de la opinión que las dos refinerías no son la mejor alternativa energética del país y la alta inversión de que se habla debe dedicarse para procurar bajar rápidamente la factura petrolera y disminuir la dependencia del petróleo. Mientras no se me demuestre lo contrario yo no estoy de acuerdo con la realización de tal proyecto.

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