EL COHEP Y EL FMI

EL COHEP Y EL FMI

LOS problemas nacionales que impactan en la vida del hondureño todos los días –no el rosario de insustancialidades que abordan los políticos para mantener espectadores entretenidos en su circo– son los temas que deberían ser abordados en el debate público. Acertadas las recientes declaraciones del presidente del Cohep: “El país necesita producir más para incrementar las exportaciones; reducir así el desbalance comercial y fortalecer la moneda, ya que el lempira se mantiene con las remesas que llegan del exterior”. Precisamente sobre lo que hemos venido insistiendo, que las medidas económicas debiesen estar orientadas a activar el aparato productivo nacional. Ese remedio que aplica el FMI de corregir los desequilibrios en el mercado aplicando medidas de contracción para reducir la demanda es equivocado. La forma de corregir el desajuste es aumentando la oferta. La demanda en estos países acabados es de subsistencia. Las políticas del FMI se enfocan a socar el consumo, procurar más ingresos para el fisco, haciendo más pesada la carga tributaria contrario a estimular la actividad económica como un todo.

De no ser por los factores exógenos –como los ahorros en el pago de la factura petrolera por la caída de los precios del crudo, el ingreso de las remesas familiares y la recuperación del mercado norteamericano- no tendría el país el moderado crecimiento económico que experimenta. Más bien esas medidas de contracción tendrían al país en recesión. Así que satisface cuando los dirigentes de la cúpula empresarial salen públicamente, sin temor, a debatir estos asuntos. Por lo general estos se limitan a asentir con la cabeza toda instrucción dictada por estas misiones del FMI que vienen al país. Nadie discute la necesidad de tener acuerdo con el FMI, ya que sin ese certificado de buena conducta el país no sería objeto de confianza, ni habría desembolso de los prestamistas internacionales. Pero no es cosa tampoco de someterse a todo lo que quieren, menos cuando el modelo que plantean no es el que vaya a generar fuentes de trabajo para emplear ese masivo batallón de desocupados, ni a resolver el agudo problema de pobreza que consume al país. De no ser por esas masivas migraciones al exterior, la desocupación aquí sería explosiva. Esa gente que se va desatora el mercado laboral interno, ante la incapacidad de crear los trabajos necesarios.

Y no solo eso sino que al obtener empleo en los Estados Unidos, el efectivo que esos compatriotas mandan a sus parientes estabiliza los ingresos de cientos de miles de familias, que compran y que consumen, evitando a la vez, con el fortalecimiento de las reservas monetarias, el desplome de la moneda. Esas remesas proporcionan los ingresos adicionales a familias que no ajustarían vivir con sus propios recursos. Si, por el contrario, el modelo fuera uno para crear riqueza, el mayor volumen de renta disponible aumentaría los ingresos fiscales, se corregirían los desequilibrios del mercado interno. No es castigando las actividades productivas y asfixiando el potencial económico del país que lograremos salir del subdesarrollo. Todo se irá en gasto y nunca habrá suficiente para la inversión humana. Si no se genera riqueza lo que se reparte es la pobreza.

Comentarios

Entradas populares