Intercambio de territorios



Intercambio de territorios

Por: Noé Pineda Portillo
noepinedap@yahoo.com
Qué ejemplo más grandioso el que nos ofrecen los países modernizados de Bélgica y Holanda, al intercambiar territorios en vez de tiros, como suele suceder en países subdesarrollados, que ni para realizar proyectos de desarrollo mancomunado se prestan, como el caso del Golfo de Fonseca.

La Associated Press (AP), nos trae la grata noticia desde Europa (Bruselas) donde nos muestra en una foto cuando el Rey Felipe y la reina Matilde de Bélgica, el primer ministro holandés Mark Rutte y el alcalde de Ámsterdam, Eberhard van der Laan, caminan hacia el monumento nacional en la plaza Dam al inicio de la visita de los reyes belgas a Holanda, en Ámsterdam, lunes 28 de noviembre de 2016.

Mientras el planeta Tierra está lleno de territorios disputados, estos dos países vecinos, que en otros tiempos sí tuvieron desavenencias, hoy acordaron intercambiar pequeñas parcelas para resolver asuntos prácticos y jurisdiccionales. Una pequeña península de tipo fluvial, a orillas del río Mosa que sirve de frontera entre ambas naciones y cuya población está vinculada con Holanda, fue cedida por Bélgica, recibiendo a cambio un territorio similar.

Para nosotros, los latinoamericanos, que nos hemos debatido y nos seguimos debatiendo en disputas territoriales con países vecinos, este es un hermoso ejemplo de cómo pueden resolverse algunos de estos problemas en forma pacífica en vez de utilizar los “tiros” de fusiles para darnos a entender, logrando la caída de gentes inocentes en tales contiendas.

El canciller belga Didier Reynders, según la noticia, dijo que el acuerdo demuestra que “se pueden modificar las fronteras en forma pacífica”. Esto significa, que no es necesario recurrir a organismos internacionales o a árbitros de otros países, gastando enormes cantidades de dinero, gastando tiempo y tener discusiones agridulces entre los delegados, cuando, efectivamente pueden llegarse a acuerdos amigables.

Nuestra historia latinoamericana es rica en muchos de estos detalles, cuando se ha tenido acuerdo entre las partes comisionadas en un pequeño tramo fronterizo, viene algún miembro ejecutivo y dice no, a veces por puro capricho, pues la parte en disputa era un simple cerro o un predio pedregoso, sin indicio ni de minerales importantes y se volvía a nuevas pláticas y luego resolver el asunto con organismos internacionales, gastando enormes cantidades de dinero y al final agrandando el problema y alargando las tensiones entre los habitantes fronterizos. Nosotros tuvimos casos puntuales en las fronteras terrestres de Nicaragua, El Salvador y Guatemala y también el área fronteriza marítima. Gracias a Dios ya salimos de esos problemas, pero no podemos negar que eso fue factor de retraso en nuestro desarrollo económico, político y social.

Ojalá, tengamos en cuenta, este factor de retraso, para recuperar el tiempo perdido y hacerlo ver en estas contiendas electorales y darle mayor visión a la planificación y el desarrollo, pues los amplios campos ya delimitados tanto en la parte continental como marítima con grandes potenciales de recursos naturales, merecen ser explotados racionalmente para beneficio de un pueblo con mejores derroteros.

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