Crisis del agua en mi país.

 Crisis del agua en la capital de mi pais

Desde hace años, se vislumbró el problema del agua para consumo humano en la capital de mi país, Honduras, y que en la actualidad se está viviendo un verdadero infierno, cuando el suministro de agua se ha racionado, menos para unos y mas para otros, teniendo en la actualidad horrorozos incendios forestales justamente en las zonas productoras de agua, como producto de la mano criminal del hombre, que en su afan de apropiarse de madera, no vacila en cometer este crimen ecológico. A continuación un editorial de diario La tribuna, que refleja lo que realmente ha ocurrido con quienes han tenido la responsabilidad de prever el desabastecimiento de agua potable.

DISPUTANDO LOS CHARCOS CON LAS BESTIAS

25 abril, 2014 Sección Editorial

arquero3¡SOS! No sean la maceta, señores burócratas. Hagan algo que no sea repetición de los mismos estudios mentirosos, proyectos de nuevas represas que nunca se realizan. O recitar las mismas justificaciones de siempre, cada vez que, en tiempos de sequía, imponen esos bestiales racionamientos. Cada año que pasa se agrava el problema. La ciudad se multiplica en forma desordenada, alborotada y mal atendida, mientras los deteriorados servicios básicos no alcanzan la desmedida carrera del crecimiento poblacional. Pero como aquí los funcionarios públicos solo reaccionan mientras haya crisis, en cuanto comienza la época lluviosa -las calles y los mercados inundados, los derrumbes y las desgracias en zonas vulnerables- todo se olvida y la solución al inmenso problema se posterga. A la espera pachorruda que estalle otra vez la crisis del próximo año.
La autoridad, atiborrada con una montaña de reclamos, no ha empezado ni por lo más sencillo. Siquiera quitando esos portones metálicos, colocados por vecinos a su antojo, para tener zonas residenciales enjauladas, como trancas en medio de las calles públicas, que congestionan más el endemoniado tránsito del hormiguero. Volviendo a lo del agua. Un solo dato brindado por los mismos técnicos debería ser motivo de alarma. Un 52% de los hogares capitalinos no están conectados al sistema de suministro estatal y dependen de formas creativas para obtener el preciado líquido. Aparte de los baches y la suciedad. Esta es la ciudad de los carros cisterna. De los toneles, de las cubetas, de los baldes y del agua en botellones. A veces, más cara, que la leche. Dependiendo de las mismas represas de siempre. Cada vez más azolvadas. Las zonas de amortiguamiento golpeadas por los incendios y la falta de cuidado de gente indolente. El racionamiento es para el 48% de las viviendas que sí tienen conexión al sistema del SANAA, porque la otra mitad de la población nunca la recibe.
No llega a esos cordones de miseria que amurallan la ciudad. Esto más que capital, en tantas zonas desprovistas hasta de lo esencial, más pareciera ser una aldea. Un reportaje gráfico de LA TRIBUNA retrata el apuro de los capitalinos angustiados: “Escasez de agua obliga a familias disputarse charcos con animales”. La Laguna de El Pedregal, convertida en un potrero. En las fotografías puede apreciarse a las apuradas señoras lavando sus escasas pertenencias en el pozo de agua, rodeado de caballos, de burros y de mulas. Así leen los pies de foto: “Sin agua en sus hogares, las amas de casa deben arriesgarse a consumir agua maloliente, amarillenta, que contiene heces fecales”. “Decenas de animales son llevados por lugareños para que tomen agua allí y eso acelera la contaminación, que amenaza la salud de las personas de escasos recursos”. “La erosión ha copado el acuífero y a medida que se seca en las orillas van quedando extensas áreas de lodillo maloliente”. “La laguna es utilizada por los pobladores para lavar su ropa, y en algunas ocasiones los animales se comen los trapos lavados tendidos sobre los matorrales”. Otra evidencia de cómo estamos. A la mano de Dios. Disputando los charcos con las bestias.

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