Oposición


OPOSICIÓN

25 agosto, 2014 Sección Editorial de diario La Tribuna


arquero33SI hay lugar donde se hace oposición todos los días –mientras muchos se llaman a silencio– es en este espacio editorial. Artículos enteros reclamando las fallas gubernamentales, exponiendo las angustias que atormentan a las mayorías, exhibiendo los abusos y criticando lo indecente. Si alguien no se ha enterado –porque desdichadamente se haya perdido el buen hábito de la lectura– no podemos responder por la ignorancia ajena. Como editorialistas, ejercemos ese derecho ciudadano. Como prensa independiente formamos parte del sistema de los frenos y contrapesos que vigorizan la democracia, denunciando arbitrariedades que se cometen desde el poder. Sin embargo, si censuramos lo malo, el equilibrio nos impone el deber de dar crédito a lo bueno. La tarea no consiste solamente en renegar. Eso es fácil, quejarse constantemente sin aportar nada. Igual que deshacer algo no implica ahínco alguno. Construir es lo difícil. Requiere de ingenio y exige la tarea de pensar que, para algunos, puede ser una faena demasiado agotadora.
Por ello aquí, aparte de exigir, a menudo formulamos propuestas. Si entran por un oído y salen por el otro, eso ya no es asunto nuestro, lo esencial es que las planteamos. Además, los enjuiciamientos no son para destruir al gobierno y menos para dañar al país. Nadie gana de deshacer instituciones. Se trata de señalar errores para que se enmienden no por el prurito de llevar la contraria. Aún así cuesta ayudar al país. La perversidad intuye que toda contribución a la gobernanza es porque se está asociado al poder. La llanura no supone llenarse de odio, sino todo lo contrario, es cuando se debe actuar con mayor talento. Pensar en Honduras ante todo y sobre cualquier otro interés. A los hondureños lo que les beneficia es que al país le vaya bien, no que fracase para que se agraven sus problemas y aumenten sus aflicciones. Aquí, en esta sección editorial, el capricho político de quien sea, nos sale sobrando. Pasando a los partidos políticos. También los partidos abonan al buen gobierno. Se ocupa que hagan lo suyo y se espera que lo realicen con raciocinio. Ya ratos se oye un ronroneo sobre el papel que debiese jugar la oposición. Por ejemplo, digamos, el Partido Liberal que, coyunturalmente, llegó a un acuerdo de gobernabilidad por el que obtuvo unas posiciones políticas en el TSE y en el RNP y la exoneración de impuestos para la canasta básica del hondureño. La posición pública que fijaron en aquella ocasión fue que continuaban siendo un partido de oposición. Con su propia identidad. Para no ser confundidos con posturas extrañas. Para que el pueblo los juzgase no por el comportamiento de otros sino por sus propias acciones. ¿Qué les impide, entonces, que hagan oposición? ¿Es qué para hacer oposición es menester asociarse con otro, sumarse a otro, o depender de la oposición que hacen otros? ¿Es qué no tienen dirigencia propia para requerir de otra dirección?
¿Sus votos en el Congreso Nacional no constituyen un fiel de la balanza? Perfectamente pueden apoyar –como dijeron que harían– lo que convenga al país y excusarse en lo que no convenga. Pero no solo eso. Deberían tener iniciativas que generen esperanza en la colectividad. Es la única forma de generar simpatía entre los electores. De ganar prosélitos. Si sus posturas son correctas, sin necesidad de suplicar, van a recibir el apoyo de los demás. Si actúan como bloque lucirán mucho más firmes. Pero la oposición tampoco es alimentar caos. Oh alinearse en los extremos. Eso lejos de ganar confianza incita sospecha. Lo aconsejable para un partido que desea tener opciones de poder es no perder su identidad, hacer su propia oposición, demostrar que quiere al país. Las mayorías populares desean que el país salga del marasmo. La mejor forma de distinguirse es proponiendo mejores iniciativas y constituyéndose como una mejor opción. Otro día vamos a hablar de las alianzas. Aunque de antemano les adelantamos que la mejor alianza es con Honduras. Que la unidad suma, de ello no cabe la menor duda. Así que si hay algo que a nosotros nos entusiasma es la unidad.

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