Los Paracas


Los “paracas”


El dicho “busca y encuentra” no es aplicable en muchísimas ocasiones en la administración pública, pues cuando se trata de ubicar las personas en sus puestos de trabajo o de justificar un salario no se halla ni siquiera el espacio donde ubicar a los beneficiados durante el horario laboral y muchos menos una función que reditúe, aunque sea mínimamente, el gasto o, mejor, el desvío de los recursos que debieran destinarse a la compra de medicamentos tan escasos, equipo médico, material hospitalario y reparación o construcción de centros asistenciales.
Mucha explicación para lo que la sabiduría popular denomina con toda propiedad “paracaidismo”, gangrena permanente la administración pública y junto a su pariente, la corrupción, son los reales y verdaderos enemigos de la salud de los hondureños. La desgracia es que lo seguirán siendo puesto que no hay un reglamento de puestos y salarios y así el “patrón” que llega cuelga la piñata para los suyos y, golpe tras golpe, inicia la repartición y la rapiña.
No es ficción
En el sistema público de educación durante años no lograban de acabar con planillas sin pagar; al paso en que se erogaban los millones aparecían mentores sin pagos al margen del presupuesto, con contratos y nombramientos que se acumulaban en individuos como trofeos bien pagados cada mes.
En las empresas públicas la feria es permanente. Muy sonado es el caso de aquellos nombramientos, cuyos beneficiarios reclamaban un sitio, aunque fuera en el pasillo, y una mesa y una silla, pues no aguantaban estar de pie y caminando durante el horario laboral. Claro, su producción era exclusivamente ilusión y el servicio no era para la ciudadanía, sino continuaba siendo para su partido y para las personas que allí los habían colocado.
“Si se les está pagando, para este mes a todo el personal que no notificó dónde trabaja y cuáles son sus funciones, en noviembre y diciembre ya quedan suspendidos del pago de su salario”, anunció la ministra de Salud, Yolani Batres, quien explicó que a los “ausentes-presentes” se les buscó con lupa, pero “según el intercambio de información que hubo con los jefes de personal y la subgerente de recursos humanos, no se encuentran”.
¿Aumentará el desempleo con estos 3,600 suspendidos, por el momento, de sueldo? No pierden su trabajo, la mayoría; quedan cesante en uno de los que no realizan, pero todavía se hallan en otras planillas. Si la administración pública tuviese un control central de funcionarios, ¡cuánto se llegaría a conocer! De momento en Salud, en crisis y menguado presupuesto, el adecentamiento en la planilla ayudará a comprar aspirinas, suero, algodón, ropa y hasta algún especialista para rebajar la mora quirúrgica.

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